El Gobierno declara Bien Cultural de Interés Nacional las Casetas de la Playa del Garraf

0
1477

El Gobierno declara Bien Cultural de Interés Nacional las Casetas de la Playa del Garraf

Casetas de la Playa del Garraf Su arquitectura trasciende el ámbito local y se trata, posiblemente, de uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular mediterránea en la costa catalana

El Gobierno ha acordado declarar Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN), en la categoría de Conjunto Histórico, las Casetas de la Playa del Garraf, en Sitges,

Y ha aprobado delimitar su entorno de protección. El conjunto está ubicado junto al pequeño casco urbano del Garraf. En la playa y sobre la arena. Conocido con el nombre de Casetes del Garraf, es un claro ejemplo de arquitectura popular mediterránea.

Se trata de treinta y tres casetas situadas en hilera destinadas a vivienda con características volumétricas, de acabados, cromatismo y tipología similares. Aunque cada una mantiene su singularidad y personalidad. Todas forman una unidad enmarcada únicamente por una acera continua de hormigón que las unifica.

Su arquitectura trasciende el ámbito local y se trata, posiblemente, de uno de los mejores ejemplos de este tipo de arquitectura en la costa catalana.

Las casetas son un testimonio inequívoco de una época que debería situarse a inicios del siglo XX. Pero también de unas costumbres que se empezaban a implantar en términos turísticos. Y, hasta cierto punto, de forma sostenible. Las casitas, originalmente, tenían funciones de espacios para el baño. Y para guardar los utensilios de pesca, pero, con el paso del tiempo, se convirtieron en pequeñas viviendas.

La agrupación de arquitectos GATEPAC en 1932 redactó un proyecto de unas “casitas de playa desmontables”,

En el que, inspirándose en el movimiento moderno, se reivindicaba la necesidad de unas viviendas que permitieran a los ciudadanos de la gran ciudad poder vivir en un sitio alejado de masificaciones. Yy en contacto con la naturaleza. Los espacios de la vivienda debían reunir unas características muy determinadas que, a grandes rasgos, coincidían con las características y estética de las casitas de la playa del Garraf, que se habían construido aproximadamente un año antes.

Estas características son, en resumen: arquitectura popular, coste reducido, mínima expresión, plano simplificado y, sobre todo, alejadas de las formas académicas.

Este modelo de casa desmontable, que coincidía con las casitas de Sitges, pretendía una construcción ligera y modulable.

El hecho de que fueran desmontables suponía un paso adelante, en contraposición a las que se daban hasta entonces, que no se podían desmontar y representaban un problema urbanístico.

Actualmente son un espacio emblemático de la costa catalana, con una arquitectura de costa absolutamente singular.

Hay varios motivos que recomiendan su declaración de BCIN.

Se trata de valores históricos, arquitectónicos, artísticos e incluso de cierta referencia cultural o sociológica.

Desde el punto de vista histórico, constituyen el testimonio de una época, en los años treinta del siglo XX. En la que el turismo no sólo buscaba el contacto con la naturaleza —en contraste con la gran ciudad—, sino que, en casos como éste , se hacía con cierta armonía con el entorno.

En el ámbito arquitectónico, estas edificaciones no tienen una autoría célebre. Sino que parten de una simplicidad que tiene como objetivo una utilidad muy específica.

Pero el principal interés de estas casetas radica en que se trata de un conjunto, de una disposición unitaria en un mismo lugar, y que todas las casas tienen unas proporciones similares.

Es especialmente relevante el valor artístico que tienen, que se encuentra en las edificaciones en sí, pero sobre todo en la estética global que otorgan al espacio —durante años ya ha obtenido el reconocimiento y la admiración populares—; de esta estética destaca el singular cromatismo.

En definitiva, se trata de unas construcciones a las que hay que otorgar el nivel más elevado de protección administrativa, con el entendimiento de que constituyen un espacio costero que se aparta de las construcciones que durante años han degradado la costa catalana. Estas modestas casetas, mucho más antiguas y estéticas que las edificaciones de décadas posteriores, fueron pensadas para respetar el entorno natural y, al mismo tiempo, embellecerlo de la mejor manera.